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La Elección (I)



Cuando se despertó, se maravilló de la blandura y el frescor de las sábanas que la envolvían. El tibio sol entraba a través de las cortinas cerradas, se frotó los ojos y se dio cuenta que no sabía realmente dónde estaba...

Deslizó su mirada por la habitación y los recuerdos volvieron a ella. Le vio sentado en la silla, contemplándola. Se habían conocido hacía un par de días, habían conversado, bailado.. habían hablado de sus preferencias y deseos y habían quedado citados para la noche del sábado en casa de él, ella sería su sumisa... habían cenado...pero ella había bebido demasiado....

Iris se estiró en la cama mientras sus ojos contemplaban a SirLauren, él se levantó de la silla y se acercó a ella, tenía un trozo de tela negro en la mano, lo colocó lentamente en su boca, y lo ató detrás de su cabeza, apretándolo bastante hasta que un trozo de tela quedó entre sus mandíbulas. Él la cogió entre sus brazos y con un movimiento rápido rasgó su camisón de seda para permitir liberar sus pechos y contemplar su bello púbico. El rió entre dientes ante su sorpresa y comenzó a hablar precipitadamente:

"Sé lo que deseas, puedo leerlo en tus ojos, son una ventana abierta hacia tu alma. Puedes decirme lo que deseas, lo que necesitas, quiero satisfacer todas tus necesidades, tus deseos, será una satisfacción para mí cumplirlos. Puede que estés sorprendida, si lo deseas puedes irte, pero deseo que seas sincera, si me mientes, serás castigada por ello"

"¿podemos continuar?"

Ella asintió en silencio con la mirada expectante.

SirLauren caminó a su alrededor, puso sus manos en los tirantes del camisón y permitió que el camisón cayera al suelo, se detuvo para admirar su cuerpo, suave y encantador, la piel blanca, el cabello castaño.

"Sígueme"-dijo, mientras se dirigía hacia la puerta de la habitación, ella no sabía hacia donde iban o si habría alguien más en la casa, pero le siguió. Bajaron la escalera y él abrió una puerta al final del vestíbulo.

El corazón de Iris se agitó al pensar que podría haber alguien tras esa puerta que la podía ver desnuda, ella no había pensado en la posibilidad de tener contacto con nadie más, excepto él. SirLauren se giró para mirarla y ver su reacción, vio el temor en sus ojos y acarició suavemente su mejilla para calmarla.

Abrió la puerta y ella le siguió, en el interior, había un hombre junto a una mesa, tenía un par de esposas de cuero en las manos con una correa entre ellas , caminó hacia ella sonriendo y le colocó suavemente las esposas en sus muñecas.

Iris estaba tan aturdida con la situación que no tuvo tiempo de pensar en rehusar.... él apretó y cerró las esposas, y la dirigió hacia la mesa, sin una palabra la empujó sobre ella y cuando SirLauren miró, la dobló sobre la mesa y aseguró la correa en el piso, justo al otro lado . La mesa era justo de la altura necesaria para colocar el estómago en ella, Iris se dio cuenta que a menos que apretara los muslos, estaría totalmente expuesta. Quieta, con los tobillos juntos permanecía en silencio, El hombre se colocó tras ella y separó sus pies, colocándole una muñeca de cuero en cada uno, intentando atarlos a ambos lados de la mesa obligándola a abrir las piernas, Iris se resistió, él dio un fuerte tirón intentando separarlas, cuando de nuevo se resistió sintió una fuerte bofetada... se dio cuenta que esto iba en serio.

Cuando el hombre abrió sus piernas totalmente y ató sus tobillos, sintió que el aire acariciaba su culo, su coño y movía levemente su cabello; como si leyera su mente, Sirlauren caminó hacia ella y ella se preguntó qué haría a continuación. Llevaba una bata negra, sencilla, atada a la cintura, ella pensó que la había mandado atar para poseerla y eso la humedecía.

Ahora dijo él, haremos un inventario, Mi amigo examinará cada parte de tu cuerpo y lo comentará. tiene mi permiso para tocarte de la manera que crea conveniente. sintió como sus manos recorrían sus costados desde las axilas a las caderas. "Una piel maravillosa, suave y delicada", bajando por sus piernas, cubriendo cada centímetro de su superficie, abajo y arriba, arriba y abajo, "las piernas son firmes, lisas, cuidadas, la piel húmeda, agradable" va bajando por sus tobillos sus pies, comentando su forma y su tacto, ahora pasa las manos por sus hombros , su pelo,... acariciándolo y tirando de él suavemente, comienza a bajar por su espalda, pasando sus manos suavemente por sus nalga, sus piernas abiertas, su coño abierto... "agradable, muy agradable" dijo acariciando su sexo expuesto. Colocó sus manos sobre él , tirando suavemente de sus labios, Iris se estremeció

Sentía calor en las mejillas, la inspección era humillante, nunca, en toda su vida se había sentido tan expuesta. El colocó los pulgares en su vulva y abrió los labios, mirando la apertura de su vagina, una rosa oscura que brillaba ya levemente por la humedad, deslizó su dedo entre los labios interiores y lo colocó sobre su clítoris acariciándolo, ella gimió, sintiendo el calor esparciéndose por todo su cuerpo, sentía su sexo dolorido por la presión creciente de la sangre, causada por el hecho de estar allí atada, para ser poseída por un hombre y mirada por otro.

"Necesito ahora atarte boca arriba" dijo SirLauren arqueando una ceja, ella sacudió la cabeza vigorosamente moviéndola negativamente.

Liberó la correa del suelo, y el otro hombre desató sus tobillos y suavemente SirLauren la dio la vuelta, la apoyó sobre la mesa y ató la correa al techo levantando sus brazos, su espalda arqueada levemente y sus pechos ofrecidos....

El hombre continuó acariciándola y comentando, pasando sus manos por los costados, sus pezones estaban duros s como piedras, aunque sus pechos aún no los había tocado, entonces él atrapó uno de sus senos entre sus manos con firmeza, sus manos estaban tibias en contraste con el ambiente frío de la habitación ; continuó bajando por su cuerpo, ella se resistió levemente cuando trató de abrir sus piernas de nuevo... el hombre miró a SirLauren... "quizá necesitemos volverla a atar como antes". El corazón le latía desbocado pensando qué harían ahora con ella, suavemente fue colocada de nuevo en la posición anterior, SirLauren le acarició el pelo para calmarla, necesitaba calmarse.... y la leve caricia lo consiguió.

El otro hombre trajo un dildo que a ella le pareció más grande que todos los que había visto hasta entonces, más grande que cualquiera que hubiera visto en toda su vida, miró a SirLauren con ojos suplicantes, él dijo suavemente, "no te preocupes, acabamos de clasificar el tamaño que puedes aceptar, relájate".

El hombre comenzó a frotarla suavemente dejando que sus manos resbalaran entre sus piernas, descansando su palma contra su clítoris, comenzando suavemente a frotar y empujar, ella dejó caer la cabeza sobre la mesa y gimió, y él aumentó la presión cuando ella trató de acercar su coño a su mano.

Sentía como con la otra mano estiraba sus labios y sentía la punta de algo presionando contra su vagina, el hombre comenzó a moverlo suavemente, sentía como la cabeza del dildo empujaba contra los músculos exteriores , gimió y comenzó a luchar cuando el dildo pareció aumentar de tamaño y entrar cada vez más dentro de ella, sentía sus labios y sus músculos más abiertos de lo que los había sentido nunca, no era una sensación desagradable, aunque cuando él paraba de empujar se sentía mejor.

Comenzó suavemente a meterlo y sacarlo levemente, penetrándola cada vez un poco más, ella pensó que no intentaría penetrarla más profundamente, empezó a calmarse y a lubricarse y a excitarse cada vez más... de repente el retiró el dildo suavemente y SirLauren dijo: "quizás uno un poquito más grande", ella le miró pensando que bromeaba, obviamente no era así, el hombre volvió con otro dildo aún más grande, mientras SirLauren la acariciaba el pelo para calmar su inquietud.

El hombre empezó a empujar de nuevo lentamente, los músculos luchaban contra la intrusión, porque este dildo era notablemente más grande que el anterior, dejó escapar un gemido profundo que se convirtió en un grito cuando él lo empujó dentro de ella, ella comenzó a moverse pero se dió cuenta que esto sólo hacía que lo sintiera aún más, el lo movía rítmicamente dentro de su vagina, ella jadeaba y él finalmente paró, sentía sus labios casi lastimados, SirLauren dijo, "es suficiente" y el hombre lo sacó de su vagina, y ella se relajó.

Volvió a sentir sus manos en su cuerpo, extendiendo sus jugos por el centro de sus nalgas, masajeando su clítoris suavemente para relajarla, ahora sus nalgas... Repentinamente ella sintió como un dedo mojado en algo resbaladizo, acariciaba suavemente alrededor de su ano, se quedó paralizada de la sorpresa y trató de alejarse cuando él aplicó una suave presión,

Ella intentó protestar cuando el dedo intentó dilatar su esfínter apretando y empujando... continúo protestando, moviéndose de aquí para allá intentando transmitir que no estaba cómoda con esta situación.

No pensé que ella fuera virgen, dijo el hombre, SirLauren la miró severamente y contestó con un sencillo "continúa". el hombre volvió suavemente a dar masajes con su dedo alrededor de ella y suavemente introdujo su dedo, él agregó lubricante tanto en su mano como en ella, ella se relajó un poco y comenzó a sentirse mejor, aunque extraña, pero desapareció el temor e intentó gozar. Protestó levemente cuando él comenzó a acariciarla con dos dedos, no de dolor, sino de sorpresa, y cuando los hundió en ella, sintió una leve molestia, de nuevo comenzó a moverse de un lado a otro con la esperanza de que esta escena terriblemente humillante acabara pronto.

Oyó como SirLauren chasqueaba los dedos y el hombre retiró los dedos, volvió la calma, respirando profundamente por la tensión.

Esperaba con ansia a SirLauren, con una mirada de alivio en su cara, vio como se quitaba la bata; "Veo que tendré que hacer esto yo mismo" dijo él, y ella trató de entender qué había querido decir, dejó caer la bata a un lado para revelar totalmente las partes de él que ella nunca había visto, mientras la miraba suave y cálidamente.

Era un hombre encantador, moreno, un cuerpo atractivo, de cabello oscuro.. pensó Iris, mientras veía como el otro hombre se alejaba, su virilidad era hermosa, pero demasiado grande, más grande que la de cualquier amante que hubiera tenido antes, y eso la producía temor, le miró con súplicas en los ojos una vez más, y una lágrima resbaló por su mejilla, él se agachó para besarla, acariciándole levemente mejillas con sus labios.

"Relájate, no te preocupes, con paciencia es posible, sé que no lo quieres de esta manera, si prometes por lo menos probar, te desataré e iremos a mi dormitorio, no te lastimaré, confía en mí, ¿quieres hacerlo?"

Iris le miró por un segundo y se sorprendió deseando hacerlo, dijo si, moviendo la la cabeza.


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La Cita



En tu móvil aparece un SMS diciendo: "perrita, ve al servicio, en la primera cabina, pasa y lee la nota que hay en una bolsa que allí encontrarás. TU AMO @}--'-----

Lo haces, y ves una bolsa, la abres, hay un sobre en otra bolsa con cosas, abres el sobre nerviosa y excitada, pone:

Súbete la falta, echa a un lado el tanga y de espaldas a la puerta -que debes dejar sin cerrojo- espósate de cara a la pared en la tubería del servicio e inclinada... y espera.

PD: Las esposas y una venda están en la bolsa, póntelas

Lo haces..., pasa algún tiempo, te parece mucho, aunque pueden haber pasado segundos, intentas agudizar el oído, intentar averiguar si algo cambia, pero no percibes nada, por fin oyes unos pasos, zapatos de hombre, por las pisadas, se acercan, sabes que están al otro lado de la puerta, sientes que se abre, y se cierra, puedes notar entonces el calor de un hombre en tus nalgas por la proximidad, pero no te ha tocado aún, ahora sientes la respiración en tus nalgas, sin duda se ha agachado para ver de cerca tu culo y tu sexo; de repente sientes unos guantes en tus nalgas, separándolas, guantes de caballero, no tan finos como de señora, pero elegantes, se nota al tacto, sin miramientos eres inspeccionada, tus nalgas separadas, y tus labios vaginales abiertos.

Sientes que el hombre se levanta, se echa sobre ti, sientes el roce de su pantalón en tus nalgas, su pecho en tu espalda, y el olor a su colonia junto al aliento en tu nuca, besatsu cuello, a la vez que sientes más el roce de la tela del pantalón en tus nalgas, una mano acaricia tu cuello ahora, sigue enguantada, acaricia tu barbilla, tus labios, los separa, dulcemente, sientes el roce en ellos de algo fresco, es el tallo de una flor, te lo pone entre los labios, y te sube delicadamente la barbilla, para que lo sujetes en tu boca, el hombre mueve sus caderas contra ti, a través de su pantalón puedes notar su sexo, rozando tus nalgas, la mano te acaricia el pelo ahora, y suavemente te echa la cabeza ligeramente atrás tirando de él, sientes en tu cuello el roce de algo, que se cierra rodeándolo, tu collar de perrita, y el "click" de la cadena, se tensa, y te obliga a tener la cabeza ligeramente hacia atrás, tirante.

El hombre empuja sus caderas contra tus nalgas, más fuerte, y sientes su sexo con mayor nitidez, la mano ha dejado de tocarte ahora, y escuchas el sonido de una cremallera, momentáneamente a la vez, dejas de percibir el roce en tus nalgas, sólo el aire en ellas pero sólo es un instante, porque ahora sientes el roce de algo caliente y húmero a la vez que dibuja tus nalgas recorriéndolas. También son exploradas tus ingles con esa dureza.

De repente, los pies del hombre dan en los tuyos empujándolos hacia afuera, para que separes más las piernas, y la dureza que es el sexo de un hombre, ahora suave, pues es el glande el que te acaricia, roza tus labios vaginales, y hace círculos sobre tu clítoris, apretándolo; el sexo del hombre comienza a subir por tu raja y se coloca sobre tu esfínter lo acaricia haciendo círculos sobre él lentamente, pero por tiempo, tu culo se vuelve esponjoso... con el tiempo, hasta que por fin sientes que el glande del hombre está dentro de ti y se para.

El hombre da un ligero tirón a la correa, sabes lo que desea, porque te ha entrenado para reconocer los distintos tirones de correa, comienzas a echarte atrás, y tú misma te empalas en su sexo a su orden, sientes como te clavas en él, como su sexo te abre y entra en ti, como te dejas poseer, deseas darte completamente, no es sólo sodomización, es tu símbolo, vuestro símbolo de entrega completa, sigues echándote atrás, te llena, llegas a sentir su pubis en tus nalgas, y sus testículos en tus labios...

Paras, no puedes entregarte más dentro, dos tirones de correa secos, sabes que quiere que "cabalgues" como yegua suya que eres, y comienzas a follarte tú misma a su indicación echándote adelante y atrás suavemente...
zas!
un azote de su mano en tus nalgas, sabes que desea que te muevas más rápido, y lo haces, siente como tu culo se entrega, se amolda al sexo del hombre, sientes que has nacido para eso, para ser enculada, como perrita que eres.

Tus muslos están empapados, brillan, de lo mojados que están...
zas! zas!
tu jinete quiere que te folles más rápido aún, y lo haces, sumisamente, excitada y contenta satisfecha de complacer, de hacer lo que es tu deber, y a la vez tu plenitud como hembra: someterse...
zas! zas! zas!
vuelves a acelerar tus movimientos, la mano libre del hombre, se posa en tus caderas, te rodea, se mete entre tus piernas por delante, separa tus labios y sujeta tu clítoris, sin dejar de encularte, lo pellizca suavemente, sientes que te abres aún más, sientes como el sexo del hombre palpita dentro de ti, y se endurece aún más
zas! zas! zas!
no puedes hablar, ni gemir, aunque desearías gritar de placer, porque la rosa caería , y sabes que serías castigada...
ZAS!
Esta vez no es una indicación, porque sabe que no puedes ir más rápido, es una señal, una especie de carantoña del hombre, diciendo, "buena, perra", ahora es él, el que empuja con fuerza, tienes que poner las manos en la pared para no caer y la correa se tensa más, sientes los empujones, a cada uno parece que entrara su sexo más en ti y su mano penetra tu sexo al mismo ritmo, las acometidas cada vez son mayores, el sexo del hombre parece hacerse más grande, y finalmente se tensa especialmente fuerte, a la vez que te empuja con más fuerza y se mantiene así, de repente sientes como su semen inunda tu culo, como lo llena, a la vez que con cada sacudida te empuja...
una
dos
tres
cuatro
otro empujón fuerte, el gemido del hombre que se echa sobre ti...
cinco
seis
y un último empujón, que casi te hace caer, un gemido profundo de placer del hombre...

Sientes como su sexo sale de ti, vuelves a escuchar la cremallera, y su aliento en tu cuello, que lo besa, y sus labios en tus oídos, sus manos recorriendo tus brazos, abren las esposas pero no te deja moverte de la posición, sólo el susurro de la voz de tu AMO, "buena perrita, no limpies, quiero que estés así el resto del día", te da un beso en las nalgas, y un zas! con su mano y se cierra la puerta...

Permaneces unos momentos recuperándote, al salir vas al espejo a arreglarte un poco, hay un sobre en el espejo, pegado con un celo, y dentro una hora y un restaurante, y un:

"Buena, perrita. Muuuuak, TU AMO".

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